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sábado, 5 de enero de 2013

Querida Mara Truth



Querida Mara Truth,

Eres uno de los grandes encuentros de mi vida y tú lo sabes y yo lo sé. Quiero que vivas, esté yo presente o en intensa ausencia conectada. Aunque no lo oculto, nada me gustaría más que llevarte conmigo encima de los escenarios, compartiendo con otras mujeres creadoras y paridoras lo que significa tu voz. Una voz clara y alta, profunda y conmovedora que alienta al mundo a enfrentarse con su dolor y a generar vida y paz allí donde solo hay sufrimiento y pérdida. Tú eres amor, compasión y piedad. Y eres también perdón y rabia y hasta odio alérgico a las convenciones que nos aprisionan. Tu canto de libertad desde la imperfección más humana debe escucharse.
Tal vez la fuerza redentora de tu existencia se quede tan solo en la espuma enervada de la gran ola que siempre intenta purificar el mar pero muere en el intento. Pero en la vida no hay empresa grande o pequeña, solo hay acto constante que libera nuestros pasos y nos impulsa, no solo al despertar, sino también a soñar, a caminar, a crear.
Esta Mara se entrega. Se lanza. Deja espacio y espera a la escucha. Y acepta, en constante voluntad de comunión y hermandad, lo que la vida y el arte tenga a bien depararle.
Solo el amor nos urge a mover el mundo, a desordenarlo, a recrearlo, a asumirlo aún en la victoria más desestabilizadora y en la derrota más sabia. Y amor es lo que eres, lo que somos. O lo que debiéramos ser.
Y sí Mara, sabemos que no sabemos y nos queda tanto que es emocionante, excitante y absolutamente embelesador.
Hágase el camino así en la luz como en la sombra, sea yo paje, reina o comparsa, que la paz y el amor iluminen nuestros corazones, no nos dejes en la lucha alzar el cuchillo, líbranos de nuestros demonios y de los suyos, amén.
Y como es noche mágica, noche de reyes, quiero volver a pedirte que vivas, que vivas, que vivas...
Te quiero, Mara.
Te amo, Mara.