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martes, 19 de febrero de 2013

Sobre MARA TRUTH

 


Estar presente tiene que ver con habitar el momento, con ponerse debajo de la piel y hacer de canal, dejar que el latido del corazón atraviese los poros. La expresión que sale de allí es clara, limpia y sencilla. No hay duda de que cuando se trabaja desde la humildad, la constancia y el esfuerzo paulatino, el resultado que emerge transmite algo auténtico.
La Real Academia Española nos dice que presencia también es la memoria de una imagen o idea, o la representación de ella. Traducida al lenguaje artístico, presencia sería traer al mundo sus propios sueños y hacerlos creación. Pero articular una pieza teatral de autoría compartida supone manejar un archivo de imágenes y propuestas muy extenso. Encontrar la composición que recoge todas estas voces y las pone en una misma frecuencia, creando una narración, ha sido el trabajo que Consuelo, junto con todo el equipo, han peleado hasta conseguirlo. Trabajar a nivel coral como método de creación supone un desgaste enorme; es difícil encontrar una única fórmula que ayude a administrar la lluvia de propuestas, comentarios, imágenes, gestos, voces, pensamientos, emociones, vaivenes y pausas que se han generado durante el proceso de creación y ensayo. La estructura coral tiene que ver con una organización interna donde cada elemento encuentra su lugar exacto, y puede seguir así el flujo de energía que conlleva la partitura puesta en acción. Mara Truth empieza con un coro de mujeres moviéndose a la vez, siguiendo un gesto al azar que una de ellas propone. Y la magia aparece en las transiciones, cuando de un gesto pasan a otro sin que tan si quiera te des cuenta. Un juego delicioso de ver cuando el trabajo que se ha hecho detrás es pulcro, impecable, y con una escucha precisa e interiorizada. Es la creación de la conciencia en la mirada que ve hacia dentro y hacia fuera a la vez.
Hacer un todo con las infinitas partes, es un reto que a estas alturas traspasa la dimensión artística y nos lleva a hacer un viaje hacia diferentes estructuras micro y macrovitales. Hablaría de política, porque esta obra tiene mucho de posicionamiento y de opinión desde la razón, pero también de sensibilidad hecha acción y de encuentro con el otro/a. Hablar de Mara es hablar de una presencia simbólica que nos une y nos da pie a imaginar, a expresarnos, a pensar, a emocionarnos, a soñar, a reconocernos y, cómo no, a enfadarnos, y a aburrirnos, y a desanimarnos, y a frustarnos también. Si el mundo es aparentemente dual, Mara hace de puente, de unión entre las distintas unidades.

Trabajar con Consuelo siempre va vinculado a una experiencia íntima y personal de transformación. Creo que es su total entrega lo que hace que nadie se escape de estar con una escucha absoluta. Te invita a volcar desde la humildad más sincera, tu material inconsciente, y a usarlo en función de lo que la pieza necesite. No hay tregua: con Consuelo, o estás, o no estás. Y esta ha sido la pelea y la evidencia de este proceso de creación que justo acaba de empezar, que está en su primer año de investigación y va hacia una depuración creativa que se descubrirá trabajando desde esta escucha tan especial. Y todo, porque como creadores/as y espectadores/as, necesitamos que se cuenten las historias del mundo, en este caso,narradas por mujeres presentes.

Barcelona, 20 de enero del 2013
Mireia Plans Farrero, fotógrafa